La Fiebre del Metal

En las zonas mineras donde predominan los metales, los altos hornos y las fundiciones, se suelen producir en los que las trabajan unas sintomatologías muy definidas con procesos febriles, que se conocen como Fiebres del Metal.

1570972_orig

Hay elementos químicos que son totalmente imprescindibles para el cuerpo humano y que este puede admitir en proporciones de trazas entre estos tenemos el cobre, el zinc, el aluminio, el plomo, el hierro etc.…, sin embargo si se inhalan en los vapores de una fundición por ejemplo, suelen producir esos efectos que se conocen como fiebres del metal, en el caso del cobre son acompañados de nauseas, escalofríos y dolor de cabeza.

Continuamente observamos casos de elementos en donde la bondad o maldad de su efecto prima más en su dosis que la propia sustancia.

El cobre se encuentra en el cuerpo humano en la proporción de trazas como elemento esencial las necesidades son inferiores a 2 mgr. diarios, cantidades superiores puede ser causa de problemas.

Se suele ingerir normalmente por dos caminos, la comida y el agua potable, en el caso del aire es bastante más difícil.

El camino de transmisión del cobre es en forma de sus compuestos solubles como fungicidas e insecticidas de uso agrícola o el caso de la solubilizacion por corrosión de las tuberías.

Su exceso se suele excretar por las heces y la bilis, en el organismo se concentra en el hígado, cerebro y corazón, entre sus múltiples propiedades, contribuye a la formación de glóbulos rojos y ayuda al funcionamiento del tiroides

La ingesta excesiva de cobre favorece entre otras, la enfermedad hepática de Wilson y la esquizofrenia.

En estos últimos tiempos, existen trabajos que relacionan a la enfermedad de Alzheimer con la acumulación en el cerebro del cobre en exceso.

Según trabajos realizados por miembros de la universidad de Rochester (EEUU), parece ser que la esencial existencia de cobre en el cerebro, puede ser en una determinada dosis el causante de que existan dificultades para eliminar las proteínas beta amiloides, que como se sabe son uno de los factores que influyen en la enfermedad

Lo que estos trabajos no son capaces de definir, es el contenido mínimo y máximo que el cerebro necesita para funcionar sin colaborar en la aparición del Alzheimer.

alzheimers_lancastria

En un trabajo muy reciente sobre los contenidos de hierro en el cerebro, publicado en el mes de agosto por George Bartzokis del Instituto Semel para la Neurociencia (Universidad de California), analizaron dos aéreas, el Hipocampo (zona que primero se daña al principio de la aparición del Alzheimer) y el Tálamo (área que se afecta en la última fase de la enfermedad).

Se usaron técnicas de imagen que demostraron que el hierro aumento en el hipocampo, pero no en el tálamo.

Mientras la mayoría de los investigadores de la enfermedad de Alzheimer, se centran en la acumulación de beta amiloides como los causantes de su manifestación.

Bartzokis sostiene que la ruptura se inicia mucho antes, es decir según parece la destrucción de la Mielina, el tejido graso que recubre las fibras nerviosas en el cerebro interrumpe la comunicación entre las neuronas y promueve la acumulación de las placas amiloides que a su vez destruyen a la mielina y conducen a la muerte celular.

La mielina contiene las mayores cantidades de hierro que hay en el cerebro y un exceso de este puede dar lugar a reacciones de oxidación, que ayudan a su desequilibrio.

Como podemos comprobar en estos trabajos, todos sobre la misma enfermedad pero con gran influencia de distintas trazas metálicas, la dosis nos puede marcar la existencia ya que sin un mínimo de cobre o hierro el humano no funcionaria y a partir de una dosis se nos amarga la vida y nos puede eliminar.

La evolución de las especies parece ser que de alguna manera está dirigida a que los elementos de los distintos reinos se necesiten entre sí, vemos como el cuerpo humano no solo necesita el carbono, oxigeno, hidrógeno y nitrógeno, sino que necesita elementos metálicos.

descarga (1)

El no querer quedarnos solos con la manzana, nos ha obligado a ser ingeniosos e ir cogiendo del ancho mundo aquello que en cada momento nos era fácil de conseguir y que nos ayudaba al avance, sin medir lo bueno o lo malo que esa causa nos podría traer y tan solo aplicándolo sobre ese laboratorio que es el cuerpo humano, los resultados siempre los hemos conocido a posteriori o sea sobre nuestras carnes.

Un caso curioso es el de la canalización de las aguas tanto agrícolas como de consumo humano.

Las aguas durante muchos siglos fueron generalmente potables y solo se necesitaban unas pequeñas condiciones para su potabilidad, que corrieran por sus cauces, se airearan (oxigenaran) y si era posible tuvieran su tiempo de filtro con los rayos solares, los humanos hicieron todo lo posible por destruir esto y comenzaron a crear las balsas y los pozos, canalizándolas para sus ciudades y llevándolas a sus viviendas.

En un principio se usaron canales artificiales construidos con diversos materiales como piedra, arcilla, bambú.

Conforme las ciencias fueron avanzando se llego al conocimiento del plomo ,que fue una gran revolución dada la ductibilidad del material para su manejo y el coste accesible , todo iba viento en popa ,hasta que aparecieron las primeras pruebas de intoxicación ,con todas las historias que después hemos conocido.

Los EE.UU. pioneros en todo, lo prohibieron por el año 1930, y vuelta a empezar, que podemos usar, algo que sea barato, fácil de manejar y apto para la salud.

Los estudiosos pensaron en el cobre y durante años ha sido la panacea, junto a él se uso el latón, el hierro y el acero inoxidable, hasta que unos por caros y otros por corrosivos y nocivos han entrado en el dique seco

Soldar-Tuberias-de-cobre

Actualmente estamos en el tiempo de los plásticos, algunos de los cuales ya han sido descartados, tales como el Polibutileno (PB) que se prohibió en 1995

El uso de Cloruro de polivinilo clorado CPVC, se ha extendido en las tuberías ya que resiste perfectamente el frio y el calor.

En el caso de los envases en contacto con el agua y los alimentos, se producen los efectos de emigración de los materiales plásticos, que como en el caso del Bisfenol A, aunque controlado esta por saberse cuál será su final.

Creo que esto se merece un trato posterior.

El seguir evolucionando nos obliga a ser cobayas de nuestro futuro.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s