Y si nuestros antepasados eran intolerantes a la lactosa

Que el cuerpo humano es una máquina compleja, eso hoy en día no lo duda nadie, que por suerte o por desgracia no hay dos seres iguales, eso lo sabemos también, gracias a la genética vamos entendiendo muchas de las cosas que individualmente nos suceden y que sin embargo no le pasan a otros incluso los más cercanos a nosotros como pueden ser miembros de nuestra propia familia.

Durante nuestro período de existencia el organismo realiza miles de procesos fundamentados en reacciones físico –químicas, que son las encargadas de transmitir la energía y los elementos vitales para nuestra subsistencia, se producen reacciones de oxidación –reducción, de hidrólisis etc…que unas veces por la propia dinámica y otras con ayuda de catalizadores, ejecutan los procesos necesarios.

A veces algún procesos no se produce en un grupo determinado y puede aparecer una intolerancia, un caso claro es el de la Lactosa, que al parecer tiene su origen en la dificultad de ese organismo para realizar su hidrólisis.

La lactosa es un disacárido formado por una molécula de glucosa y otra de galactosa puenteadas por un átomo de oxígeno, se conoce como azúcar de la leche con la fórmula C12H22O11, tiene un sabor dulce y es el carbohidrato más abundante en la leche de los mamíferos en donde oscila desde el 7% en los humanos al 0% en el león marino.

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La hoja de ruta de esta molécula en el cuerpo es la de sufrir una hidrólisis que la transforme en dos moléculas una la glucosa y otra la galactosa, dos azúcares con similar fórmula pero con estructura atómica diferente, cuando esto no sucede se produce lo que se conoce como intolerancia a la lactosa que se manifiesta con una infección gastrointestinal, cólicos, diarreas, flatulencias, náuseas  etc…

La intolerancia a la lactosa es un problema químico, que se produce por la falta de la enzima Lactasa.

La lactasa es un enzima producido por el intestino delgado que se sintetiza durante la infancia de los mamíferos en el periodo de lactancia materna y disminuye con la edad.

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Al ser un problema químico, queda descartado, que esta intolerancia se confunda con una alergia ya que ese proceso podría ser más peligroso, una reacción alérgica a las proteínas de la leche es otra enfermedad distinta producida por una inmunodeficiencia.

Según los recientes datos que gracias a los conocimientos de los genes vamos teniendo, parece ser que la naturaleza de los primeros homínidos era de una intolerancia  a la lactosa, como demuestran los exámenes de esqueletos que datan de 5000 años antes de Cristo en donde la no existencia de lactasa es generalizada.

Esto apoya la idea de que la aparición de la leche como alimento, impulsó  la tolerancia de los organismos a la lactosa, existen teorías que dicen lo contrario, que primero aparecieron las mutaciones  y esto permitió beber leche, de alguna manera se creó el camino de digerir ese componente hostil que llegaba  al cuerpo del exterior.

La lactosa es soluble en agua y menos soluble en grasa, de hecho los productos como la mantequilla y el queso donde el contenido de grasa es mayor, la lactosa esta en menos proporción que en la leche ya que precipitó en el proceso de producción y se eliminó.

En los productos fermentados, las bacterias se encargan de transformar gran parte de la lactosa en ácido láctico, lo cual permite que estos productos sean más digeribles.

El suero que resulta como residuo liquido de la fabricación de queso tiene gran riqueza en lactosa y se usa para la extracción de esta como materia prima para usos varios.

Mediante una hidrólisis enzimática y evaporación se puede obtener un jarabe con un contenido en solidos del 70-75%, que se utiliza como edulcorante en panadería, confitería, helados, cárnicas y conservas, de aquí que sea muy interesante leer las etiquetas de ingredientes de cualquier compra, en la industria farmacéutica se suele usar en comprimidos y cápsulas y como laxante.

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Cada día en la alimentación hay más productos libres de lactosa y bastante conseguidos y por si queda alguna duda consulten con sus médicos la posibilidad de medicarse con cápsulas de lactasa que les ayude a hacer buenas digestiones.

Respecto al posible sentimiento que podemos tener por ser distintos, solo piensen que probablemente nuestros primeros padres fueron intolerantes a la lactosa y la genética nos demostrará en algún momento, por qué son tan distintas las tolerancias según la situación geográfica.

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