Y si la leche de la vaca tuviera sabor a té

Antes de comenzar el post, quiero dejar bien claro que yo estoy a favor de la investigación y que en ninguna manera en mi relato quisiera dar una idea de lo contrario, si es así, se debe a que soy un mal escritor, otra cosa es que esté de acuerdo con la metodología que se sigue.

Uno de los grandes problemas de los equipos de científicos que por cientos pululan por el mundo, no es tanto, que los trabajos que realizan y publican, no tengan un rigor científico, que estoy seguro que lo tienen, sino que en sus ansias de conseguir objetivos y que se les reconozca su dedicación, en cuanto aparece una pequeña veta, declaran a bombo y platillo la magnitud del filón encontrado y esto es aprovechado por los lobbies comerciales para hacer sus negocios.

No tengo ninguna duda de las propiedades que estos equipos han demostrado sobre los polifenoles como fuente de principios activos beneficiosos para el organismo.

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Pero de ahí a que cuando aparece un polifenol en un producto, se extrapole a que se ha dado con la piedra filosofal, con el elixir de la eterna juventud y enseguida aparezcan los lobos que no tienen ni idea de lo que llevan entre manos  a contar milongas y a forrarse, va un mundo.

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Lo que estoy comentando no tiene ningún mérito, porque es un tema manido, pero si cuando leo algún trabajo sobre estos temas no me desahogo de alguna forma, creo que esa noche no dormiré bien y eso es algo que no me puedo permitir.

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Esto viene a tenor de una publicación X de una Universidad X con un trabajo sobre las bondades del té, que voy a intentar sintetizar lo máximo.

Científicos X, intentan investigar las interacciones de los compuestos del té con el organismo humano.

Según ellos, tanto el té verde como el negro, tienen unos 30.000 compuestos polifenolicos, algunos de ellos con importantes beneficios para la salud incluyendo la reducción de enfermedades cardiovasculares, la osteoporosis, etc.… y con ensayos clínicos  positivos.

Seguidamente aparecen los gurús, que profetizan, si los polifenoles son antioxidantes y esto es beneficioso para la salud, todo el mundo a tomar té, pero nadie te explica el posible mecanismo bioquímico exacto de cómo se realiza la maravilla de la eliminación de radicales libres, ni los litros de té que tienen que tomar, ni es tiempo que el té tendría que estar en el cuerpo antes de excretarse por la orina.

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Pasa un tiempo, y otro grupo investigador dice si pero, estudios recientes han demostrado que no todo está en el poder antioxidante ya que este  colabora en la eficacia del proceso, pero no es determinante…

Y entonces, el equipo XX de la Universidad XX, dicen que hay que investigar en la línea de la interacción de los polifenoles del té a nivel molecular e intentan demostrar que algunos polifenoles se pueden conectar con cromosomas que contienen ADN Quadruplex y ayudan a prolongar la vida del organismo celular. Pero seguidamente señalan que esto es a nivel de experiencia y que los factores limitantes de la rápida metabolización y excreción, recomiendan nuevas vías de investigación.

Mientras que el trabajo honesto de los equipos, sigue su intento de llegar a una conclusión y para mí su único error a veces es tirar las campanas al vuelo antes de tiempo, los lobbies explotan la venta de gallinas de los huevos de oro.

Todo esto no sucedería, si los investigadores de distintas universidades unieran sus esfuerzos y trabajaran en equipo, si no tuvieran que estar pendientes de resultados rápidos para poder justificar sus becas, si no dependieran del poder económico de esos lobbies que están esperando el dato para vender aire.

El colmo de querer sacarle el jugo al temas parece que se intentó hace unos años por los listos de turno que al ver la cantidad de beneficios que el té tenia pensaron en hacer una bebida y fueron más allá, por qué no aprovechamos las hojas del desecho como aditivo barato rico en proteínas para alimentar el ganado vacuno, claro que si esto es interesante necesitaremos más hojas  y por lo tanto sería necesario hacer la bebida más concentrada, para diluir y así tendremos más desechos.

Esta genial idea la tuvieron allá por los años 1978 en Sri Lanka, desde esa fecha los científicos agrícolas han estado realizando estudios, se creía que las hojas podrían mejorar la salud del ganado a la vez que mejorar la calidad de su carne y leche y reducir los niveles de metano y dióxido de carbono producidos por la fermentación del alimento en el intestino del animal.

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En la planta de desecho, al parecer quedaban altas cantidades de taninos, saponinas y fenoles y en un principio los taninos son aceptables en la alimentación hasta una cierta dosis a partir de la cual parece que baja la calidad láctea por esta y otras causas que no conocemos, la toma de decisión no se ha adoptado en los últimos 36 años.

No dejaría de ser curioso el consumo de té para producir leche.

Pero sigo pensando que la investigación no puede ser una carrera de 100 metros lisos.

 

 

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