Cuando las sanguijuelas eran una moneda de cambio

Cuando pensé en el título de mi blog y de una forma mecánica puse el de “Todo Sigue Igual”, lo hice pensando que el mundo de las ideas básicas ha cambiado poco a través del recorrido de nuestra especie, pero cada día estoy más convencido que esto es una realidad, que cambian las formas, las estructuras, las problemáticas y las posibles soluciones, pero los principios de base se mantienen inamovibles en el tiempo.

Este pensamiento me viene a raíz de un tema tan de moda como la evolución de las enfermedades, la medicina y los medicamentos.

Desde siempre, el ser humano buscó una explicación a los fenómenos y una solución a sus males, con algunas excepciones, hasta que Paracelso introdujo las sustancias inorgánicas, los medicamentos eran hierbas.

La aparición de la medicina como oficio, casos como el de Hipócrates y Galeno, le dieron  prestigio, hasta entonces había sido tarea de esclavos, que a base de recoger experiencias tanto positivas como negativas aprendieron a manejar sus propios medicamentos básicamente obtenidos de las plantas.

Las terapias que se realizaron a través de los siglos, algunas de ellas demostraron ser verdaderas aberraciones, sin embargo otras con el tiempo han demostrado tener una base científica.

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Un caso clásico es el de las sanguijuelas, que comenzaron a usarse como remedio médico en el antiguo Egipto y que durante siglos se siguió usando ya que se pensaba que era una solución contra la sangre impura, en cuanto se producía un problema de salud se solucionaba con una sangría

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Su uso se fue extendiendo durante la edad media hasta su punto más alto, que fue en la Época Napoleónica, donde se usaban las sanguijuelas como moneda.

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En un momento determinado, los médicos llegaron a la conclusión de que las sangrías producían más muertes que curas y estas técnicas tuvieron un parón.

Existen varias especies de sanguijuelas, pero la más común es la conocida como Hirudo Medicinalis o sanguijuela medicinal europea, puede tener hasta 20 cm. de longitud. Poseen dos ventosas ,una en cada extremo, la ventosa posterior se utiliza para hacer palanca y  la anterior realiza la succión de la sangre, inyectando a la piel anticoagulantes y anestésicos , llegar a consumir hasta 10 veces su peso corporal ,su reproducción es hermafrodita y pone huevos en lugares húmedos .

Se ha comprobado que la sanguijuela en su saliva contiene alrededor de 60 proteínas diferentes.

La presencia de un potente anticoagulante en la saliva se descubrió en 1884 por el fisiólogo John B, Haycraft y le dio el nombre de Hirudina, la molécula se aisló en 1950 y 20 años después se definió su estructura.

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La hirudina es un péptido compuesto por 65 aminoácidos que contiene tres enlaces disulfuro, es un inhibidor de la trombina, mostrando una potente acción anticoagulante y antitrombótica.

La trombina es un enzima que se forma como parte del proceso de coagulación sanguínea y ayuda a la degradación del fibrinógeno a monómeros de fibrina que forman mallas y atrapan las plaquetas de sangre en los vasos sanguíneos dañados.

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Desde el descubrimiento de la hirudina, se ha demostrado que en la saliva de la sanguijuela existen una sopa de moléculas que desarrollan diversas funciones, tales como la de enzimas que inhiben la aglutinación de las plaquetas, vasodilatadores que dilatan los vasos sanguíneos y hacen que la sangre fluya más rápida y anestésicos que hacen que la mordedura sea indolora y otras aún desconocidas.

Todos estas propiedades justifican de alguna manera el que su uso en la antigüedad no fuera cosa de chamanes y que algún rigor científico debieron comprobar los médicos de la época cuando las usaban, probablemente se equivocaron en algo muy común a todos los tiempos y es el de creernos que lo bueno para uno lo es para todos, sin pensar que cada ser es un mundo de particularidades, que nos diferencian de los demás.

Desde 1980 las sanguijuelas se utilizan en los hospitales como una herramienta quirúrgica, en casos de cirugía plástica y otras.

La Lepirudina y la Desirudina, son dos nuevos antitrombóticos derivados de la hirudina natural básicamente similares pero con funciones específicas diferentes.

La Desirudina está  indicada para la prevención de trombosis venosa en cirugía de prótesis de cadera y rodilla, mientras que la Lepirudina es un anticoagulante eficaz en el tratamiento de pacientes con TIH-II (reacción adversa grave inducida por Heparina).

Sin intención de meterme más de la cuenta en el mundo de la medicina, solo pretendo resaltaros lo interrelacionado que en este mundo están los productos químicos con las demás ciencias de la naturaleza.

 

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