Otra historia sobre los químicos de formulación

 

 

Nunca he creído que las personas tenemos marcada una hoja de ruta desde que venimos a este mundo hasta que lo dejamos, sino más bien que esa ruta la vamos haciendo día a día ,a veces equivocándonos de senda y teniendo que volver atrás.

Cuando uno encuentra el camino adecuado y se compenetra con él, sea este el que sea, comienza la verdadera felicidad.

Si os hablo de Stephanie Kwolek, puede que algunos la conozcáis y a otros os suene a chino, pero aquí tenéis un ejemplo de lo que estamos comentando.

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Esta chica en 1946 se graduó a la edad de 23 años con una licenciatura de química en la Universidad de Carnegie-Mellon EE.UU., pero su verdadera vocación siempre estuvo en estudiar medicina, no se la causa por lo que no lo hizo, pienso que pudo ser un problema económico, pero toda su intención estaba en trabajar y ganar lo suficiente para poder estudiar medicina.

Solicitó una plaza en la DuPont, compañía conocida por productos tan famosos como el Nylon y el Teflón, cuyo lema era “Mejores cosas para una mejor vida con química”.

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Después de cuatro años en Buffalo fue trasladada a Wilmington (Delaware) al laboratorio de investigación de fibras textiles, comenzó trabajando en polímeros de baja temperatura, que al disolverse pueden convertirse en fibras delgadas.

Sus trabajos fueron tan reconocidos y su satisfacción tan completa, que se quedó en la compañía hasta su jubilación.

En la década de los 60, cuando los EE.UU. empezaron a intuir la escasez de la gasolina, una de las ideas de la compañía fue la de hacer neumáticos de coche más duraderos y Kwoler comenzó a trabajar con nuevos materiales en base a poliamidas.

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A diferencia de la poliamida conocida como Nylon, donde los grupos amidas están unidos por una línea de seis átomos de carbono, el nuevo polímero ofrecido eran grupos amidas unidos linealmente a través de un benceno, estas nuevas composiciones, son conocidas como amidas poliaromáticas o Aramidas.

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Los nuevos polímeros daban soluciones cristalinas y fluidas en comparación con las hasta entonces conocidas que eran viscosas.

Curiosamente estas aramidas no parecían servir para mejorar los neumáticos, pero Kwoler siguió trabajando en contra de la opinión de otros grupos y finalmente consiguió unas fibras de propiedades increíbles con una resistencia a la tracción como cinco veces la del acero y ligeras  como la fibra de vidrio, químicamente se conoce como Poliparafenileno tereftalamida y se registró con la marca de Kevlar

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 El Kevlar tiene múltiples aplicaciones, es útil en el endurecimiento de los neumáticos de coche, refuerza mangueras de alta presión y cables submarinos, su relativa estabilidad a altas temperaturas permite usarlo en equipo de bomberos.

Su resistencia y ligereza le da gran utilidad en los equipos de protección como los chalecos antibalas .esta aplicación ha salvado miles de vidas.

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La compañía DuPont, ha conseguido mantener su patente sobre Kevlar durante 20 años más, ante los ataques que empresas como la coreana Kolon intenta hacer con sus prototipos de fibras de aramida.

Stephanie Kwolek participó en el desarrollo de muchos materiales, pero su principal logro fue el Kevlar, su más grande reconocimiento lo recibió con el National Medal of Technology (1996) de manos del Presidente Bill Clinton y la Medalla Perkin de la American Chemical Society.

Stephanie Kwolek, es uno más de esos químicos de formulación que creyó en su trabajo y que de una forma silenciosa sin llamar la atención, puso su granito en mejorar este mundo.

 

 

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