¿Después de los antibióticos , qué?

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Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), estamos abocados a un futuro de pesadilla si no se consigue luchar con más eficacia contra la cada vez mayor variedad de bacterias resistentes a los antibióticos.

Parece ser que por motivos varios entre los que están los económicos, el desarrollo de nuevos antibióticos se estancó a finales del 1980, mientras tanto nuevas enfermedades infecciosas van surgiendo y las que se consideraban controladas por los  antibióticos están resurgiendo ante la ineficacia de estos.

La resistencia antimicrobiana es una bomba de efecto retardado y seguramente tan importante como el cambio climático.

En el año 2013 se contabilizaron solo en los EEUU, unas 25.000 muertes /año, producidas por la resistencia a los antimicrobianos.

El informe al que nos referimos se centra en siete bacterias responsables de enfermedades comunes pero de altísima gravedad.

Un caso lo presenta la Klebsiella Pneumoniae, bacteria intestinal común, que causa infecciones en los hospitales, tal es el caso de la neumonía o las infecciones del torrente sanguíneo, particularmente, en la infancia o en las Unidades de cuidados Intensivos.

Algunos países de las seis regiones que forman la OMS informaron que los antibióticos de último recurso carbapenem (antibiótico amplio espectro) no funcionaran en más de la mitad de los infectados con K. Pneumoniae.

Se ha convertido en una gran preocupación la resistencia de los agentes patógenos a los antimicrobianos, para la organización de la salud en un reciente informe del Reino Unido, se podrían producir  hasta 300 millones de muertes en un periodo no más allá del 2050, si el problema no se resuelve de inmediato.

Los agentes patógenos  actuales poseen la propiedad de adquirir en muchos casos resistencia a los antibióticos, con más capacidad de respuesta que la que tiene el antibiótico al actuar, como ejemplo tenemos los Mycobacterium Tuberculosis que son resistentes a todos los antibióticos disponibles.

Una de las razones para el lento ritmo del desarrollo de fármacos antibióticos es que tan solo el uno por ciento de los microorganismos existentes en el ambiente los hemos visto crecer en placas de Petri y que queda un 99% sin cultivar.

Personalmente he sido escéptico a las teorías que os he intentado exponer, pues creo que existen centros y equipos de investigación lo suficientemente preparados como para que se pueda combatir esta guerra, pero a veces pequeños casos que nos suceden cerca, nos ponen en alerta ante la cruda realidad.

Os voy a comentar un caso que hace pocos días le sucedió a un conocido, que sufrió una infección urinaria.

Dado que no tenía fiebre ni otros síntomas externos, pensó ciprofloxacino mientras lo veía un médico, tomar  un antibiótico que en tiempos anteriores le había sido prescrito para infecciones parecidas, con buenos resultados.

Este antibiótico es el Ciprofloxacino, perteneciente a la familia de las fluoroquinolonas de uso en infecciones bacterianas de las vías respiratorias, vías urinarias, tracto gastrointestinal, etc…

A las 24 horas, la infección se había complicado y tuvo que ir a urgencias en donde lo ingresaron con una Sepsis grave e insuficiencia renal y estuvo a punto de ser ingresado en la UCI.

Después de un tratamiento de choque, entre las analíticas que le hicieron, se le realizó un Urocultivo, comprobando que la infección venia de una bacteria que convive con los humanos, el E.Coli y que de diez antibióticos que se habían probado, a dos resultó resistente, es decir no le actuaban.

Curiosamente uno de los resistentes era el Ciprofloxacino, antibiótico que le fue bien un año antes, pero que ahora era inactivo ante su infección.

Las personas que tenemos una edad, recordamos cuando llegó existan    a nuestros pueblos la primera penicilina, que tan solo con un par de inyectables, nos podía salvar de una pulmonía y ahora casi es imprescindible un urocultivo para saber que antibiótico te puede hacer efecto.

Todo parece indicar que el mal uso de los antibióticos durante nuestra vida, nos hace insensibles a sus efectos cuando más los necesitamos, pero posiblemente existan además otras causas relacionadas con la carrera evolutiva que mantenemos entre las distintas especies.

Interesándome por el caso de mi conocido, he procurado leer algunos trabajos de investigación publicados y he sacado unas conclusiones.

El conocimiento de los patrones de sensibilidad a los antimicrobianos es fundamental para orientar el tratamiento empírico y elaborar guías de proceso.

De los estudios realizados en diversos laboratorios de microbiología mediante urocultivos, con la realización de las correspondientes pruebas de identificación y sensibilidad, se obtuvieron los siguientes datos sobre una muestra de 2724 uropatógenos.

El aislado con mayor frecuencia fue el E.Coli (73%), seguido del Proteus spp (7,4%), Klebsiella spp (6,6%), etc….

EL E.Coli era sensible a la fosfomicina, cefixima y nitrofurantoina, presentando una resistencia a las fluoroquinolonas del 23% en función de ciertas variables.

Después de leer diversos trabajos, saque la conclusión de que mi amigo había elegido por su ignorancia uno de los más resistentes a las infecciones de E.Coli, el Ciprofloxacino y que si en algunos momentos le fue útil, esta vez le fue fatal.

La automedicación sigue siendo uno de los principales peligros de nuestro tiempo.

Me sigo haciendo la pregunta, de que si por causas no controladas por los humanos no podemos neutralizar a los microorganismos patógenos, ¿qué nos va a suceder? ¿vamos en verdad a la guerra entre especies?

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