Don Arturo Pérez-Reverte

 

 

 

Estimado Arturo, permíteme que tenga el atrevimiento de dirigirme a ti con total familiaridad, pero se debe en primer lugar a que somos paisanos y yo pinto unas cuantas canas más que tú.

En segundo término, es que estoy leyendo tu articulo del XLSemanal del 22 de enero del 2017 e histórica y familiarmente, me compenetro con su esencia, desde el perfil con que defines al gallego en su cautela, inteligencia y capacidad de maniobra, atributos que no son privilegios suyos, sino que reconozco como naturales de los gallegos, tierra en la que tuve el privilegio de visitar por mi profesión durante bastantes años y los traté muy a fondo.

Antes de continuar quiero dejar claro, que mi perfil político es el de un demócrata, no afiliado a ningún grupo político, hijo de un Maestro Nacional “cursillista del 36 “, republicano y socialista y emparentado durante 50 años con una familia la de mi señora, cien por cien del régimen, con altos cargos militares, falangistas y religiosos, me aceptaron con cariño y me trataron como de los suyos.

Te comento esto para que quede bien claro que, ni les tengo ni les tuve resquemores personales y durante toda mi vida, he intentado analizar lo bueno y lo malo de ambas Españas.

Nací en el 46, mi familia tanto por parte de mi Madre como de mi Padre fueron republicanos, relativamente acomodados antes de la guerra y como te puedes imaginar pasándolas moradas después.

La España que reflejas después de la guerra, cárceles llenas, fusilamientos, adoctrinamientos ideológicos y demás bagatelas, si no fuera porque no nos hemos conocido personalmente diría que es la historia de mi padre y que te la ha contado en los mínimos detalles.

Como te decía fue cursillista del 36 y el glorioso alzamiento le cogió haciendo la mili en el Cuartel de Artillería de Murcia., pasó guerra, cárcel y según me consta en agosto del 1944 todavía estaba en un campamento militar de reeducación.

Cuando salió de ese mundo, se encontró en la calle sin oficio ni beneficio pues la historia de los cursillistas del 36, es bien conocida. Estuvo dando tumbos malviviendo hasta que unos años después le autorizaron poner una escuela particular en un barrio obrero.

Todo lo que comentas de la economía posfranquista de la España de cuartel, oficina y sacristía, lo vivió mi padre, piensa que el barrio obrero dominado por dos fábricas y una Iglesia-catedral, lo controlaban los caciques, el sargento de la guardia civil, el alcalde y el cura, al no tener escuelas del estado, permitieron la privada.

Sobre el papel, mi padre pasó a ser en teoría la 5ª autoridad, pero en la práctica lo humillaron rebajaron y putearon a todos los niveles, sobre todo el cura que en contra de las demás autoridades quería cargarse la escuela de los rojos.

Durante casi una década, todo el obrero que aprendió a leer y escribir se lo debió a Don JUAN y se comenta que casi un 50% no pagaban la mensualidad, sufriendo las consecuencias la familia.

Como puedes comprobar, doy fe de que todo lo que comentas es verídico y por lo tanto solo quiero dejar constancia de una realidad, suavizándola en mi relato lo máximo posible.

Como final solamente comentarte que, junto al general y su corte de facinerosos, también quiero dar fe de que he conocido a bellísimas personas en el bando nacional y que la familia de mi esposa en general lo fueron y durante la guerra lo pasaron tan mal como los del otro bando y sobre eso solo podemos hablar con propiedad los que hemos tenido la suerte de vivir con los dos bandos.

Los golfos y los salvapatrias crecen en todos los bancales y solo es cuestión de abono.

Perdóname el exceso de libertad que me he tomado.

 

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